El Centro de Gestión de Residuos de Lorca ha superado sin consecuencias administrativas una docena de inspecciones en la última década, cumplida precisamente este mes de julio. A lo largo de estos últimos diez años, personal de la Administración, tanto estatal como autonómica, han tenido la oportunidad de comprobar cómo las instalaciones de Lorca cumplen todas las medidas de control que exige la legislación vigente.
Así, la primera visita de la Administración regional en julio de 2000 supuso la comprobación de los registros de entrada de residuos, la declaración anual de medio ambiente del año anterior, desde que se pusiera en marcha a principios de mayo, y las medidas de control de la atmósfera. Tres años después, un inspector adscrito a la Consejería Comprueba in situ los efectos de un incendio y describe los hechos sin ninguna consecuencia más.
En 2004, a la inspección visual de técnicos de la Comunidad Autónoma se suma la de tres agentes del Seprona de la Guardia Civil, quienes realizan una inspección visual y comprueban la documentación que por ley debe tener una instalación de este tipo. El mismo cuerpo analiza en sendas nuevas inspecciones los procedimientos de admisión de residuos en las instalaciones e, incluso, piden la documentación de algunos de los vehículos de clientes que en ese momento se disponían a entrar. No detectan ninguna irregularidad.
Con posterioridad, excepto en 2006 y en 2009 se han recibido alguno o varios registros de inspectores y técnicos de la Administración regional o de empresas subcontratadas para el control de vertederos. En el caso de Lorca han controlado el punto limpio y la analística de residuos (2005), comprobado la documentación y realizado medidas topográficas (2007) o inspeccionada la producción de compost (2008).
Este 2010, el Centro de Gestión de Residuos ya ha recibido la visita de dos técnicos de TRAGSA, empresa subcontratada por la Consejería de Agricultura y Agua, realizando la inspección más exhaustiva llevada a cabo en el C.G.R. sobre todo a nivel de documentación. Realizan fotos de las instalaciones, haciendo hincapié en los vasos de vertido. Esta inspección está inconclusa.
Precisamente, el vertedero de Lorca ha sido objeto de una ampliación el vaso de vertido donde van a parar los residuos no valorizables de la bolsa de basura cuya una inversión ronda los 2,6 millones de euros. El nuevo vaso ocupa unos 438.000 m3.
Y en proceso, entre otras iniciativas, se encuentra la mejora de la línea de triaje del Centro de Gestión de Residuos con el objeto de clasificar la materia entrante a la planta de tratamiento, capaz de desagregar el contenido de la bolsa de residuos de acuerdo a su contenido en las distintas fracciones recuperables para su valorización. De este modo, se aprovecharía una mayor cantidad de metales, plásticos, vidrio, cartón y se obtendría un compost con mayor calidad de la actual.